Thursday, February 24, 2011
En 1967, el psicólogo Maurice Temerlin y su esposa empezaron a criar a una chimpancé llamada Lucy como si fuera humana.
Para cuando cumplió 12 años, Lucy podía preparar y servir té, vestirse, comer usando cubiertos, hablar por lenguaje de señas (incluso usándolo para mentir) y —en serio— masturbarse usando una aspiradora y viendo Playgirl.
Para ese entonces ya era demasiado fuerte para quedarse en la casa, así que fue llevada a una reserva en Gambia junto con una estudiante llamada Janis Carter, quien, para ayudar a que Lucy asimilara su vida como chimpancé, vivió durante varios años en una jaula.
Cuando finalmente se pudo ir, Carter sólo regresó dos veces más. La primera fue saludada por Lucy quien, en un gesto de consolación, la abrazó despidiéndose.
La segunda vez, Carter encontró el esqueleto de Lucy con las manos cortadas, indicando la posibilidad que había sido matada por cazadores furtivos.
Pueden oír la historia de Lucy (en inglés) en el programa This American Life.
via i47.tinypic.com

En 1967, el psicólogo Maurice Temerlin y su esposa empezaron a criar a una chimpancé llamada Lucy como si fuera humana.

Para cuando cumplió 12 años, Lucy podía preparar y servir té, vestirse, comer usando cubiertos, hablar por lenguaje de señas (incluso usándolo para mentir) y —en serio— masturbarse usando una aspiradora y viendo Playgirl.

Para ese entonces ya era demasiado fuerte para quedarse en la casa, así que fue llevada a una reserva en Gambia junto con una estudiante llamada Janis Carter, quien, para ayudar a que Lucy asimilara su vida como chimpancé, vivió durante varios años en una jaula.

Cuando finalmente se pudo ir, Carter sólo regresó dos veces más. La primera fue saludada por Lucy quien, en un gesto de consolación, la abrazó despidiéndose.

La segunda vez, Carter encontró el esqueleto de Lucy con las manos cortadas, indicando la posibilidad que había sido matada por cazadores furtivos.

Pueden oír la historia de Lucy (en inglés) en el programa This American Life.

via i47.tinypic.com

Wednesday, November 4, 2009
La ciencia moderna aun no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas. Sigmund Freud