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Hay polillas que engañan a sus depredadores con manchas en las alas que parecen ojos, pero Macrocilix maia de Malasia tiene toda una escena: dos moscas acercándose a una cagarruta de pájaro. Y para rematar, huele mal. Increíble.

Hay polillas que engañan a sus depredadores con manchas en las alas que parecen ojos, pero Macrocilix maia de Malasia tiene toda una escena: dos moscas acercándose a una cagarruta de pájaro. Y para rematar, huele mal. Increíble.